
El cierre del workshop fue el ágape de despedida y la entrega de diplomas. Fue una noche distinta: ya no había reloj corriendo ni timeline abierto, sino una mezcla rara de alivio, cansancio y emoción. Al principio, Werner Herzog dijo unas palabras. Nos agradeció a todos por haber participado, nos felicitó por la calidad del trabajo y comentó que, en comparación con ediciones anteriores, le había sorprendido lo que habíamos logrado. Dijo que estaba muy contento con el nivel general, y para nosotros fue un cierre fuerte escuchar eso de él.
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Teníamos dos días de postproducción en los que nos juntábamos todos los editores en la meeting room a terminar los cortos. Pasaban a supervisar Werner Herzog, Liliana y también el equipo de Extática Cine, acompañando el proceso y tratando de ayudarnos a llegar a tiempo con la entrega.

La dinámica del taller en esta etapa era muy concreta: había una meeting room donde, a medida que las duplas avanzábamos con la edición, podíamos mostrar un rough cut y charlarlo tanto con Werner Herzog como con los compañeros. Varios amigos del taller expusieron sus cortes y se armaban conversaciones buenísimas, porque escuchar lecturas ajenas te ordena la cabeza y te obliga a tomar decisiones.

Estábamos buscando contar una historia de contrabando: dos pescadores llevando algo ilegal de un lado a otro. Sabíamos que ese tipo de historias existían en la isla, y ya teníamos decidido que queríamos trabajar con actores y hacer una ficción. Con esa idea, yo escribí un guion en base a lo que veníamos hablando.

Después de haber llegado a Azores, instalarnos en el hotel y conocer a todos nuestros compañeros, esa misma primera noche tuvimos un cóctel de bienvenida.

Ayer fue un día bastante intenso. Antes de ayer, Juan salió de San Juan hacia Mendoza en colectivo y, cuando llegó, Nicolás lo estaba esperando. Entre los dos reorganizamos el equipaje, nos despedimos de la familia de Nicolás y desde la terminal partimos en colectivo rumbo a Chile.

Antes de llegar a Azores, ya empezó la película: lista de espera, incertidumbre, la gran noticia, la alegría… y después el miedo. Después el autoboicot, la frustración, la desesperación y, obligadamente, la calma para poder empezar a tomar decisiones rápidas y eficientes. Todo el tiempo esa mezcla rara de emoción y vértigo.